| El perfil Junto a los que se autoprohíben la entrada, muchos no son asiduos de los casinos convencionales, ni han acudido nunca, ya que carecen de las aptitudes necesarias para las relaciones sociales, como introducirse en un nuevo grupo, mantener una conversación o ser capaces de dialogar con el sexo opuesto, ha indicado Nilsson. González ha explicado que, tal vez, sujetos que nunca hayan pisado un casino se hagan ludópatas a través de internet. |
|
|